El título no es el título final, es que aún no se me a ocurrido alguno decentillo. ¡ACEPTO SUGERENCIAS! :)

lunes, 7 de mayo de 2012

CAPÍTULO 5

- No ha sido una buena idea lo de la fuente ¿eh?-comenta Dee sentada en las escaleras de un callejón mientras trata de secarse el pelo con las manos. Se le comienza a ondular por las puntas y a enredar, sin embargo aún tiene el pelo demasiado mojado para formar muchos rizos.

- Se me está poniendo el pelo como un oso.-ríe la chica chicle.- Me podría presentar para el casting del Rey León.-comenta agitando el pelo y tarareando “Oh yo voy a ser el Rey León”
Estaban los dos solos. Lorena, su amiga y los otros tres chicos se habían ido a casa de uno de los muchachos a cambiarse de ropa y secarse. Marco y Dee rechazaron la invitación y buscaron un lugar cómodo donde secarse y descansar.

- La verdad es que no hemos estado muy brillantes.-reconoce Marco.
Se ha quitado la camisa hace mucho, desde que se metió en la fuente. Y espera a que se le seque con la chaqueta puesta. El pelo se le ha despeinado y también comienza ondularse, pero el joven no le presta atención a su aspecto. Estaba demasiado cansado para aquello.

- Tú no te quejes que habéis empezado Lore y tú.-contesta Dee.
Marco sonríe, echa la cabeza hacia atrás y se deja caer hasta sentarse en el suelo. Se queda mirando a la chica mientras esta trata de que no se le rice el cabello, y tras varios intentos desiste disgustada. Responde a la mirada del muchacho con otra.
- Te gusta Lore ¿verdad?-pregunta Dee con una sonrisa pícara.
Marco la observa detenidamente. La camiseta blanca se le ha pegado a la piel dejando entrever su figura, una manga de su camisa se ha caído y deja ver su hombro de una forma delicada, sus piernas descansan sobre los escalones estiradas cual largas son y terminan en las converse rojas desgastadas. El pelo cae suavemente por su espalda y por sus hombros graciosamente y a pesar de tener el maquillaje corrido el rojo de sus labios se mantiene a la perfección.
No, es imposible que le guste Lore. Vuelve a sonreír y niega con la cabeza.

- Pues qué lástima.-comenta apenada.-A ella le llamas bastante la atención.
Marco se queda de piedra. ¿Él? ¿A Lore? Había sido consciente de las insinuaciones. Pero pensaba que eso solo era porque él era un tío y se debía a la atracción natural hacía mucho que ninguna chica se fijaba en él, o por lo menos que él recibiese noticias. Dee se da cuenta de la sorpresa de su amigo. Se ríe.

- Se nota que eres hombre. Podría bailar desnuda delante de ti que si no te lo dice claramente no te enteras de nada.

- Hombre si bailase desnuda delante de mí…-contesta Marco sonriendo. Recibe una colleja por parte de su amiga como castigo.

- ¡Pervertido!-le espeta cariñosamente.

- Si quieres también puedes hacerlo tú.-le insinúa a la jovencita.

- Mira que eres tonto…-sonríe.-¡Verás cuando se lo diga a Lore!-le amenaza con un codazo.

- Sabes que no me importa.-contesta Marco tranquilamente. Dee se levanta y se sienta a su lado.

- No te conozco tanto.-susurra a su oído. Marco se estremece del cosquilleo que causa el roce de sus labios en su oreja.

- Lástima.-la mira.
La distancia entre el rostro de los dos jóvenes es mínima. Marco siente el respirar de su amiga y se le acelera el corazón. Todo huele a chicle de fresa. Pero no se atreve a hacer nada. Así que trata de evitar aquella situación tan incómoda para él.ç

- Sin embargo eres capaz de llamarme tonto. Así sin más.-Dee sonríe y le enseña la lengua.
Marco le propina un codazo en el antebrazo. Esta se ríe suavemente y él responde con otra sonrisa.


La noche ya se había adueñado de la ciudad cuando los dos jóvenes se continuaban sentados en el suelo recostados contra la pared del callejón entre risas.

- Va siendo hora de irse ¿no?-comenta apenado Marco. Llevan horas hablando de música, de cine, de series, de libros… Y le apena tener que despedirse de la chica chicle. Sin embargo aquella noche tiene mucho que hacer y no puede llegar tarde a su casa.

- ¡Es verdad!-exclama Dee sorprendida. Mira el reloj.-¿Las diez ya?
Marco asiente. Dee se levanta de un salto y le tiende la mano al chico.

- Corre, vamos a un último sitio.

- ¿Dónde?-inquiere el chico preocupado. Está agotado. No sabe cómo puede Dee mantener ese ritmo de vida. Además no puede tardar mucho.

- Tú, solo corre.-apremia la joven.

Marco acepta la mano que Dee le tiende y juntos recorrieren varias calles velozmente con Dee a la cabeza hasta llegar a su destino.
No sin antes chocarse con alguna que otra persona que mira a los dos jóvenes sucios y desaliñados con desaprobación.