La tarde avanza y empieza a dar paso a la noche.
El atardecer les alcanzó en una fuente.
Marco había conocido a cientos de personas aquella tarde y ahora charla alegremente con una chica morena algo regordeta con unos leggins negros bajo unos shorts vaqueros que hacen a sus pequeñas piernas más bonitas y graciosas, lleva una camiseta de tirantes rosa con un escote que a pesar de no ser muy grande es la envidia de cualquiera. La joven juguetea con los mechones más largos de su oscuro pelo.
A su lado Dee tontea con un par de chicos bajo la mirada de desaprobación de la novia de alguno de los dos que, aunque no lo parecía, era una de las mejores amigas de la joven y besaba de vez en cuando a su chico para evitar que perdiese el interés en ella.
Marco no puede evitar mirar la escena por el rabillo del ojo de vez en cuando. Le molesta no ser el centro de atención de Dee y se siente egoísta por ello, pero ¿qué le va a hacer?
Una mano se posa en su pierna y éste se sobresalta, se encuentra con la mirada de la morena llamada Lorena. Sonríe y trata de ignorar al grupo que se encuentra a su lado. Las indirectas de Lorena son evidentes, a pesar de la clara timidez de la muchacha, pero él prefiere ignorarlas. Continúan hablando sobre temas banales y riéndose por cualquier tontería.
Pasado un tiempo de jugueteo entre los dos. Vuelve a evaluar a Lorena mentalmente. Es mona, tiene un encanto especial en sus ojos tan oscuros y grandes perfilados de negro lo cual hace que parezcan aún más profundos de lo que ya son.
Mete la mano en la fuente que se encuentra a su espalda por error. El agua esta fría pero no parece muy sucia. Marco tiene una idea que no puede calificar como brillante. Pero se siente cómodo con esa gente y no esperaba una reacción negativa por parte de la chica.
Sin pensárselo más salpica con unas pocas gotas la cara de Lorena. Ésta grita sorprendida y se queda unos segundos petrificada con la boca abierta mientras las gotas corren velozmente por sus facciones brillando bajo la luz del sol. La joven no sabe si cabrearse o seguir con la broma.
Sin embargo tras abrir los ojos y ver la cara de Marco se le aclararon las dudas y metiendo las dos manos en la fuente le salpica el doble. Éste se levanta rápidamente con una carcajada. No es lo suficientemente rápido y se moja parte de la camisa. Lorena le mira desafiante.
- Eso no te lo esperabas eh.-apunta.
- Ahora verás…-amenaza tras una sonrisa.
La chica se ríe y corre unos metros lejos de él. Marco coloca las manos como un cuenco y las llena de agua con la que salpica a Lorena que se cubre como puede con las manos y da un salto hacia atrás. La mayoría de las gotas caen en el suelo pero la muchacha se siente tentada a vengarse del joven y corriendo se acerca a por agua. Al poco tiempo los dos se encuentran salpicándose animadamente
Los cuatro que están a su lado se percatan de la pelea de la pareja y observan divertidos dejando a un lado la conversación. Marco sonríe para sus adentros al sentir la mirada de Dee en su nuca. Por primera vez es él el que capta su atención y no al revés.
Las chicas comienzan a aclamar a gritos la victoria de Lorena mientras que los otros animan a Marco empujando suavemente a las chicas para que callen. Todos gritan y poco a poco los animadores comienzan a salpicarse los unos a los otros y entre risas se insultan a gritos imitando a los jóvenes que se salpicaban unos metros más lejos.
- ¡Guerra de agua!-anima tras unos minutos uno de los chicos y los cuatro se levantan a tirarse agua los unos a los otros, más animados todavía, uniéndose a la pareja de jóvenes que comenzaron aquella curiosa pelea.
Rápidamente se encuentran los seis corriendo alrededor de la fuente con la manos llenas de agua y la ropa ligeramente mojada mientras el resto de personas les miran entre divertidos y escandalizados.
Uno de los chicos consigue coger a Dee en brazos y tras forcejear un buen rato y recibir algún que otro puñetazo, arañazo, patada o mordisco de la joven consigue tirarla de lleno en la fuente ganando aquella pelea.
- ¡Ah!-exclama la joven al salir del agua.
Ríe divertida empapada de la cabeza a los pies con todo el pelo delante de la cara y pegado al cuerpo al igual que la ropa. Pero prefiere no salir de la fuente.
El otro chico atrapa a su novia y sigue el ejemplo de su amigo para desgracia de la muchacha mientras Dee le anima deseosa de compañía. Marco repite la operación con Lorena mientras esta suplica misericordia propinándole puñetazos en el brazo sabiendo de antemano que era imposible que le causase ningún tipo de daño al chico. Muy a su pesar las tres chicas acaban dentro de la fuente con la raya corrida y la ropa empapada gritando y salpicándose entre ellas.
Las muchachas se quejan pidiendo justicia. Así, todos los chicos acaban en la fuente junto a ellas con la ropa empapada. Se burlan de su aspecto y las chicas juegan a hacerse peinados con el agua y revolver el pelo a los chicos que prefieren salpicar a las jovencitas y observar cómo las camisetas se les pegaban al cuerpo dejando ver las tres atractivas siluetas de las chicas.
Algunas personas observan la escena y algunos jóvenes les imitan bañándose con ellos en la fuente o se dedican a charlar con ellos desde el bordillo divertidos. A nadie parece importarle que el agua de la fuente pudiese estar sucia o no excepto a algunas personas que pasaban al lado de la fuente y les advierten a los chicos: “Vais a coger algo”, “Está empezando a hacer frío”, “¿Os parece normal el ejemplo que estáis dando?” “Esa agua está hecha un asco”, “Voy a llamar a la policía” o simplemente “¡Estáis todos locos!” Sin embargo los jóvenes hacen caso omiso de todas esas advertencias.
Entre risas el sol comienza a ponerse lentamente y el cielo se torna de color naranja.
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