El título no es el título final, es que aún no se me a ocurrido alguno decentillo. ¡ACEPTO SUGERENCIAS! :)

sábado, 7 de abril de 2012

CAPÍTULO 1

Es viernes por la tarde. Cientos de personas caminan por la calle con una sonrisa en la boca pensando en la promesa de un fin de semana nuevo para ellos mismos lejos del estrés y del trabajo o los estudios.

Marco espera al autobús tranquilo, ajeno a las conversaciones de un grupo de compañeros que tiene a su lado. Golpea suavemente los dedos contra su carpeta al ritmo de la música que escucha por unos pequeños auriculares. Nadie se fija en él, al igual que él no se fija en nadie.
El autobús llega tras unos minutos de espera y el chico sube el primero buscando rápidamente un sitio junto a la ventanilla al fondo lejos de sus compañeros que se sientan cerca del conductor el cual les maldice una y otra vez.

Marco nota como alguien se sienta a su lado. No le da importancia alguna, abre su carpeta y no puede evitar una sonrisilla.
Aquella es su única y verdadera pasión, el dibujo. Es su vía de escape. Lo que le ayuda a alejarse del mundo corriente, de toda la mierda que formaba su vida. Allí todo es perfecto. Cuando tiene un portaminas en la mano y un folio en la mesa es un chico diferente, y eso le hace feliz durante unos instantes. Saca un boceto que tiene a meda hacer y comienza a detallarlo con trazos más fuertes y más gordos comenzando a formar sombras.

- Uff…-suspira una voz femenina a su lado.-Éste libro es como todos.-comenta la voz.
Marco la ignora, molesto. Odia que le interrumpan en su momento creativo y odia la gente que habla con desconocidos con naturalidad. ¿Es que no conocen el cuento de Caperucita Roja?

- Demasiado perfecto para creértelo.-continúa.- Es una chica preciosa a la que todos los chicos adoran, pero ella no sabe lo hermosísima que es y todos sufren por ella. El escritor intenta que los lectores creamos que sus padres son crueles y le hacen la vida imposible, pero cualquiera desearía una familia así.-toma aire y Marco reza para que haya terminado y le deje dibujar en paz. Pero por el contrario continúa:
- El caso es que la chavala se crea sus propios problemas y se monta un dramón ella sola. Todas sus amigas la apoyan y acaba con el chico perfecto de sus sueños del que estaba enamorada hace mucho tiempo pero no se atrevía a decírselo. Previsible ¿no?
Marco aprieta los dientes.

- ¿Y se puede saber por qué te lo lees si tanto lo odias?-murmura enojado sin prestarle atención a la chica. Esta ignora el enfado del muchacho y continúa.

- Pero claro, aún quedan cabos sueltos. Un chico lleva enamorado de ella mucho tiempo y ahora que va a hacer el pobre. Ella es el amor de su vida así que opta por el camino más rápido.-deja un instante de silencio para crear “tensión”:
- Se suicida. Y ahí es cuando supuestamente todos tenemos que llorar, pero no puedes evitar pensar, vaya mierda de argumento.

Se ríe. Mira al chico. Éste no puede evitarlo más y gira su cabeza para mirar a aquella chica con tanta verborrea.
Se encuentra con rostro menudo en el que destacan dos enormes ojos verdes perfilados por una gruesa capa de eyeliner y rímel sobre una pequeña nariz puntiaguda y una sonrisa de dientes blancos perfectamente alineados tras unos labios rojos.
Pero lo que más le llama la atención es su pelo rosa, cortado a capas que le llegan hasta la cintura y un flequillo de lado que oculta una pequeña parte de su ojo derecho.
No puede decir si es guapa o no, lo que sí es cierto es que parece sacada de uno de los comics que tanto le gustaban a Marco, y esto le llama la atención. En cuanto llegue a casa hará un boceto sobre ella.

- Por fin de te dignas a mirarme.-sonríe la joven ladeando la cabeza.

- Tiene que saber quién no me ha dejado dibujar durante todo el viaje.-contesta Marco enfadado. La chica le mira con curiosidad y se fija por primera vez en la carpeta que tiene Marco sobre las piernas. Se la arrebata antes de que él pueda impedirlo y comienza a cotillear los dibujos del chico.

- Vaya…-murmura sacando algunos de la carpeta y acercándoselos a los ojos para observar los detalles desde más cerca. El joven sonríe orgulloso y se dedica a observar a otras personas a través de la ventanilla.

Pasados unos minutos vuelve a prestarle atención a la chica del pelo rosa que se ha acomodado con los pies sobre el respaldo del asiento de delante y sostiene los dibujos sobre su cabeza con las dos manos, mirándolos con suma atención.

- Me gustan.-comenta guardándolos de nuevo en la carpeta.-¿Son todos tuyos?

- La verdad es que sí. Bueno no del todo. La mayoría son copias de alguna viñeta de un cómic o de alguna lámina que he visto en internet. Pero todos lo he dibujado yo.-contesta Marco.

- ¡Lo sabía! He reconocido algunos personajes de una serie, pero me gustan.-sonríe. Le devuelve la carpeta.

- Gracias.-murmura mientras guarda la carpeta en la mochila que tiene a sus pies. No puede evitar mirar a la chica de reojo con curiosidad.

Lleva un pantalón corto vaquero algo roto y demasiado corto pero no dejaba ver nada que no se debiera ver. Una camiseta corta y ancha donde se lee “Noise” (ruido en inglés) que deja ver la tira de un sujetador rosa. En los pies lleva unas converse blancas sucias y rotas, se nota que están demasiado usadas. Tiene alguna que otra pulse de hilo adornando sus muñecas.
Parece un estilo desordenado pero extrañamente arreglado. Es como cuando tienes la mesa llena de cosas y cualquiera diría que es un desorden pero tú tienes todo perfectamente organizado.
Sin ninguna duda es el bicho más raro que Marco jamás había conocido. Una parte de él desea alejarse de ella cuanto antes, pero otra le atrae a conocerla más.

- Bueno esta es mi parada.-dice la joven levantándose de un salto. Marco se sobresalta y la mira.-Hasta otra.

Marco se queda solo en el autobús. No le apetece sacar su carpeta de dibujo. Así que sube el volumen y se deja llevar con “We Can Work It Out” de los Beatles.

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